El para qué está claro, lo que todavía no sé bien es cómo.

🇺🇸 Click here to read this article in English.

Hace unos días desperté en un mundo paralelo. Un mundo en el que estuve hace doce años, pero sólo por unos días. Tres o cuatro, no me acuerdo. Es un mundo raro, al que le falta un tercio. Por ejemplo: Tenés que tomar mucha más agua, o te deshidratás. Los pastitos crecen como locos, nadie se los come. Y los teros se aburren de cuidar a sus bebés, nadie los corre. Por alguna razón todos caminan hacia adelante, nadie marcha atrás. Si tirás un cabo de zanahoria al aire, se cae al piso… raro, muy raro.

Eso sí. Este mundo está un toque agujereado y se le filtra el de verdad. Por ejemplo: Los pelos no se acumulan, pero los que están, están. El hipódromo tiene aire fresco por la mañana y Toto está sordito, pero si te ve se acerca y quiere que lo mimes. También está el sentimiento profundo de que ser papá es mejor que ser a secas.

En este mundo no sé cómo ni para qué levantarme. Bueno, mentira, el para qué está claro, lo que todavía no sé bien es cómo. Y no soy sólo yo, eh. Por ejemplo: El solcito sigue entrando, directo al cubrecamas, más por inercia que por convicción. Las nubes hacen fuerza, mucha fuerza, se mantienen pomposas, o eso intentan, pero a la primera de cambio, zaz! Lluvia torrencial.

Insisto, a este mundo le falta un tercio. Por ejemplo: No hay esporas de la amistad, ¿Qué clase de mundo pretende funcionar sin esporas de la amistad? Y el collar lo abrís y no entra ninguna cabeza de foca. Tampoco se siente mucha hambre, y cuando comés te llenás rápido y duele un poco la panza. En la plaza todos van por la vereda, nadie por los muritos y el hipódromo está lleno de ramitas, ¿por qué nadie se las lleva? En Malabia no se camina por los lindes del jardín y las pelotas de basquet están infladas, todas… raro, muy raro.

Pero también tiene agujeros. Y hay que buscarlos y ver qué pasó por ahí. Por ejemplo: Pasó una sensación de confianza inaudita de que uno puede. Pasó el tintineo, una pata de palo y algún que otro olorcito. A las ganas de bailar les costó, pero se hicieron redondas y pasaron también. Están las algas de sushi que se pegan en el paladar. Y la mantequilla de maní, qué rica. Ya que estamos con comida, pasaron: las zanahorias, zapallos, bananas, pepinos, mandarinas, manzanas, las galletas de arroz sin sal, y los bordes de la pizza, y las papas, en todas sus formas, también las Cholitas. Y aonde quer que eu vá, levo você no olhar. Y ponele peluquita al Lego. Se disfruta el café de Cuadra en Dardo Rocha. Te pones al solcito y listo, chocha.

Pero le falta un tercio, y a vida sem freio me leva, me arrasta, me cega, no momento em que eu queria ver. Y es que el tercio te transduce, mal, o sea, vos venís, y te transduce y vas y te transduce, y todo cuesta porque todo cuesta, y venís, así todo transducido, todo domesticado y pup! Por el agujero, directo a un mundo paralelo. Que no es tu mundo, pero tampoco no es tu mundo. Y el tercio te transdujo, y pensás y pensás y lo charlás y ves que te transdujo, mucho más de lo que te imaginás. Entendés que vos sos un poco el tercio, y Aldi también. Y también Elena y Jorge y Gaby. Niebli ni te digo. También el colchón, y el sillón, y la heladera, y Punta Mogotes. Y San Eduardo del Mar es transducción y viento, mucho viento y sol. Y el tercio falta pero no falta, porque aunque no está, está, porque lo transducido, fue transducido, en este mundo y en el otro, y no está el tercio pero por ahí dos o tres quinceavos sí.

Y es que percibía todo, y como vio todo, vio que no estábamos solos. Se sentó, ahí, en la pancita, a cuidar, como siempre. Y lo difícil que es encontrar un nombre de varón, los de mujer son más lindos. Y encima, no todo pasa por los agujeros, y los quiero agrandar para que pase todo, pero no sé cómo, ni siquiera si es posible o no. Y me deshidrato como un idiota intentando abrirlos. Y qué difícil es lo del nombre, y más difícil agrandar el agujero.

Y te transdujo, y te enseñó la confianza, y a tener paciencia, y a pasear despacito, mirándolo todo salvo el celular. Por ejemplo: los caracoles si llueve, la luna si es de noche, las margaritas si es primavera, el rocío si es tempranito, y si ese poste es importante o no, y a estar atento porque hay cactus. Persigo los olores por la cuadra. Y lo del nombre. Un nombre de la naturaleza, porque le gustaba la naturaleza, y a su vez fue un regalo, un regalo del mar, y le gustaba la música, y el feliz cumpleaños creo que también, y bailar, y que me siente a leer en el sillón, y los árboles, y el bosque y subirse alto allá con el viento, y el viento también con la ventanilla baja.

Y decidió que no entraba en el agujero, pero nos regaló la confianza. Y nos regaló el nombre también. ¡Cómo nos costaba encontrarlo! Y nos lo regaló. Incluye su nombre. Pero también: al Mar, a los Árboles, y mi-re-do-si-la-sol-fa-mi, a Wilde, y no ser del todo una cosa ni la otra y es hermoso decirlo en voz alta: Dorian.

Dorita

Dorita mi chiquita